jueves, 2 de julio de 2009

CREATIVIDAD Y LA BUROCRACIA

¿cuando debemos de poner freno a la burocracia?

En general, debería ser siempre, pero donde es ineludible es en organizaciones pequeñas. Supongamos una tarea. Una tarea de definición asignada a un directivo concreto. Durante meses largos la actividad diaria de este director ha impedido que lleve a cabo esta tarea. Se va retrasando incluso pudiendo quedar en el olvido.

Entonces alguien detecta la carencia, evalúa las opciones que tiene de poder llevarla a cabo, e idea un plan de viabilidad: busca el objetivo, organiza los medios, evalúa alternativas y entonces, decide proponer algo a la dirección general.

Y este, es el punto clave de nuestro escenario: a quien le damos paso, ¿a la creatividad o a la jerarquía?

Por desgracia en la mayor parte de las organizaciones, se da paso a la jerarquía, en lugar de redireccionar la decisión. Se prefiere que una tarea no la haga nadie, antes que compartir el protagonismo de realizarla con alguien ajeno a ese área. Es preferible que no se cambie nada, si no es el que tenía la tarea asignada en primera instancia.

La tarea se queda perdida en la lista de TODO que nadie atiende.

Y lo peor, la creatividad y la iniciativa de las personas se difumina, se pierde en la burocracia, siendo el origen de un nuevo malestar empresarial.

Yo propongo algunas reflexiones para organizaciones pequeñas:
¿Qué ocurre si esa persona se cambia de empresa, nunca jamás nadie abordará esa tarea?.- Siempre tiene mejor resultado compartir las tareas, aunque solo sea para opinar. Pruébalo.

¿Qué ocurre si es otra persona quien lo realiza: es menos útil, menos creativo, menos original?.- Puede que le resulte un alivio quitarse de encima, puedeque todos salgan aprendiendo algo, y en último caso, la organización y el equipo siempre gana.

¿Que ocurre si la idea es de otra persona?.- Una idea sin nadie que la lleve a cabo, no es más que eso, con suerte una idea en un papel. En el equipo, el lema: "Tú lo piensas + yo lo hago = los dos lo terminamos", debería ser una máxima inolvidable que favorece el crecimiento en las empresas, la integración de las tareas de cada persona, y la colaboración en los equipos.

Quién sabe si unos segundos de reflexión pueden convertirse en fomentar la creatividad de cualquiera de tu empresa. Medítalo. :-)

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